ENLACE INTERESANTE

http://www.fundaciondiabetes.org/

Les compartimos este enlace que muy amablemente nos hizo llegar Christian Guillermo Monsivais Flores, un aporte maravilloso. Dicho enlace los llevará a una de las mejores páginas que hay en castellano sobre diabetes. Esperamos sea de su agrado y utilidad (muy buenos artículos, tips y muchas recetas de cocina).

Carolina Rivera 😀

Mi primer encuentro con la diabetes

No sé si tenía 6 ó 7 años. Sólo recuerdo la imagen de mi papá empapado en sudor, acostado en la cama, inquieto… así, como en una película antigua.

Ese fue mi primer encuentro con una enfermedad que no solo le cambió la vida a él, sino que a partir de ese momento y hasta ahora, cambió la vida de mi familia de origen y de la que he formado.

Mi papá tenía 33 años. El diagnóstico: diabetes juvenil, tipo 1, (http://www.diabetesjuvenil.com/DJ/Diabetes/Clasificacion/tipo1) como la conocemos ahora. Imaginen a un hombre de casi 1.90 m. y más de 100 kilos, bajar abruptamente no sé, al menos unos 20 ó 30 kilos. Su vida nunca volvería a ser igual… ni la nuestra.

Aunque mi papá nunca fue de carácter fácil, su mal humor se acrecentó. Imaginen entonces lo difícil que fue para mi hermano menor y para mi entenderlo. Eramos apenas unos niños.

Desafortunadamente, 30 años atrás no se sabía tanto de la enfermedad y era muy limitado su tratamiento. ¿Las dietas? ¡Eran dietas de hambre! Ni un faquir las hubiera podido aguantar.

Y así empezó su ir y venir con médicos, probar medicamentos, remedios y todo lo que se puedan imaginar, con mi mamá a lado, apoyándolo y tolerándolo.

Hay muchos recuerdos de él internado porque había que bajar sus niveles de glucosa; hurgando, como un niño, entre mis cosas buscando chocolates; renegando de la dieta y mandando todo al demonio porque esa no era vida.

En 20 años que duró con la enfermedad, mi papá tuvo muchos altibajos tanto emocionales como en su salud. Su cuerpo ya presentaba muchos estragos: fuertes neuritis, algunos problemas de visión y dentales, hipertensión… Pero hay algo que siempre le admiré: nunca se rindió.

Hace casi 18 años que murió. Sufrió varios infartos antes de morir. Por cuestiones del destino murió lejos de casa, pero mi mamá dice que luchó por su vida. Y le creo.

A la distancia y ya como adulta que soy, empiezo a entender muchas cosas. Ahora entiendo que la diabetes nos robó buena parte de mi padre.

Qué difícil es entender al enfermo, pero ahora tenemos más herramientas para hacerlo, por favor no lo dejemos de lado.

Lucía Meléndez Salazar.

Diabetes desde mi experiencia

Reza el dicho popular que sólo el que carga el morral sabe lo que lleva dentro, también que nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido. Pues así me sucedió, así ha sido mi experiencia.

Lo que escribiré a continuación hace mucho deseaba hacerlo y lo vine postergando, no le di el valor que hoy creo que tiene.

Cuando era una persona sana, aun rodeada de seres queridos aquejados por esta enfermedad, me parecían exagerados los cuidados que se proveían personas como mi madre,  no comprendía y hasta me irritaban sus cambios de humor, me eran completamente ajenos las dolencias, los ardores, los escozores. No puedo decir que no me interesaran, por supuesto lo hacía, me preocupaba para que no avanzara su enfermedad, que no fuera a empeorar.  Sin embargo no entendía el llanto, la tristeza, la desolación: Al cabo de diabetes no te mueres, finalmente todos nos vamos a morir de algo ¿para qué tanto “pancho”?

Mi “pragmatismo” me alejaba del otro y su dolor. Me alejaba de mis propias necesidades de salud. En 2007 me detectan los primeros síntomas de Síndrome metabólico                                                                                                 sindromemetabolico http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/metabolicsyndrome.html

fue mi primer encontronazo con la enfermedad, para colmo mi colitis nerviosa se recrudeció y las medicinas que me recetaron para el problema del síndrome empeoraban el cuadro. Comencé a hacer dieta y ejercicio, llegué a perder mucho peso, sin embargo yo no estaba taaaaan segura de lo que estaba haciendo, fui a visitar a un par de médicos que me dijeron que tal síndrome no existía y que dejara de tomar los medicamentos porque “si no era me iba a hacer” (diabética). Los dejé y volví a mi estilo de vida, sin embargo la fatiga era cada vez más intensa, la sed, la vista borrosa, me llamaron de todo por bostezar, lagrimear, dolerme.

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Me embarazo ese mismo año, un embarazo muy cansado, con glucómetro en mano, muchas molestias lo que nunca antes. Durante esos nueve meses la  glucosa alcanzó picos de alarma, la diabetes gestacional es mucho más común de lo que uno suele pensar, sobre todo con un sobrepeso importante como el mío. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000896.htm

Con todo el amor y compromiso que mi beba requería le “entré al toro por los cuernos”,  durante todos los meses procuré subir poco o nada de peso para no agravar nuestra condición, al final valió la pena y tuve a mi pequeñita sin mayor contratiempo que una vuelta de cordón que se solucionó al momento del parto. Mi glucosa volvió a sus índices normales. Seguí mi vida igual que antes de embarazarme,  duele admitirlo pero no me cuidé más. En febrero del 2012  comencé una serie de análisis y estudios de laboratorio ordenados por diversos especialistas, ya que presentaba síntomas diversos, y es que se reunieron varias cosas al mismo tiempo: en mi riñón una infección a la que no le había dado atención se convirtió en pielonefritis, http://escuela.med.puc.cl/publ/anatomiapatologica/05genital_masc/5pielonefritis.html

el colon lo tenía muy inflamado y la glucosa disparada. El doctor esperaba que al ceder la fuerte infección la glucosa regresara a la normalidad, el 1er día tuve  370 de glucosa en sangre (en ayuno), fue cediendo, pero no bajó de 200 una semana después, así que se declaró mi Diabetes Tipo 2 o Mellitus http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/diabetestype2.html

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Al principio pensé: será igual que cuando me diagnosticaron el síndrome, mas proteínas, menos carbos y grasas ¡fácil!, sin embargo el cansancio comenzó a hacer mella importante en TODAS mis actividades, ¡oh! Sí TODAS. No sé como explicar con palabras lo que se siente, la tristeza que te embarga ante esa realidad. Comenzó mi calvario con el insomnio, me preocupaba (y sigue preocupando) que les esperaba a mi familia con mi enfermedad, a que los estaba condenando,  miles de ideas comenzaron a robarme el sueño, los seguros de vida que debía de adquirir para dejarles una vida decorosa, enseñarlos a cocinar, a lavar, a valerse por sí mismos para cuando faltara, de dónde o cómo se cubrirían mis gastos cuando el final se acercara. Los días, desde entonces me parecen tan largos, la fatiga me acompaña durante ellos, una fatiga que en ocasiones me ha hecho permanecer en cama días enteros. http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/003088.htm

No puedo recobrar mi energía, esa Carol que corría, que jugaba, que reía a carcajada abierta.

Los primeros días fueron los más difíciles, mi glucosa oscilaba y finalmente un día se presentó la temida hipoglucemia, llegué temblando al local donde teníamos nuestro restaurante, apunto de convulsionar, tomé mi glucosa apenas 30, bebí algo azucarado, no recuerdo que, y me normalicé, en la noche de ese día ya se había elevado a 250, demasiado alto.

Hace poco vi en un sitio de Facebook sobre diabetes  un diagrama que describe la curva que se sigue hasta la aceptación, me di cuenta que me he estancado entre el desconcierto y la ira, no avanzo.

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Volteo a mi antigua yo, a ver lo que fui y me siento aun mas solitaria, porque comprendo las dos caras de la moneda: como nos ve una persona sana, como vive el enfermo. Hoy comprendo las cefaleas, las nauseas, la vista completamente nublada, los cambios de humor constante, el ardor de toda la piel del cuerpo, la resequedad, la sed, las ganas de orinar a toda hora, la odiada fatiga. Hoy comprendo la desesperanza y la tristeza, admiro la voluntad de seguir haciendo una vida “normal”. Mi madre, sin duda, ha cobrado una nueva dimensión para mí, ella es mi mejor ejemplo y sin embargo no logro obtener su energía, su fortaleza.

Duele admitirlo, pero en mi caso no he sabido llegar a comunicar a mi familia lo que siento, lo que pienso y mis nuevas necesidades; me miran como algún día miré a mi madre, con la extrañeza de la ignorancia. Duele que habiendo tanta información asequible no la busquen, no sepan como es ser yo, ser alguien enfermo de diabetes. Les veo y me veo en el pasado, me veo obviando, les veo seguir a un paso que ya nunca alcanzaré.

Al poco tiempo de declararse mi diabetes tuve un cuadro de hipertensión que me inhabilitó una semana, pero eso se los contaré en la siguiente entrada.

Les dejo la entrada de un blog que me gustó mucho, pone en claro muchas de mis dudas sobre mis sentimientos y estados de ánimo.  Un beso enorme y gracias por leerme

http://diabetesluchadiaria.blogspot.mx/2010/10/el-paciente-diabetico-y-su-mundo.html

 

CAROLINA RIVERA

Los Sinsabores De La Vida. Erika Pérez

 

Mi nombre es Erika Pérez al día de hoy tengo 26 años, de los cuales 10 años estuve muy comprometida con una causa, la Diabetes Mellitus de mi Padre Lorenzo Pérez Barrón (qepd).
Quedaría mucho por decir o saber, solo quisiera transmitirles un poco de lo que este tema es para mí, ya que no es fácil padecer esto en una familia. Alguna vez escuché que Cuando hay un Drogadicto en una familia, los demás integrantes de la familia son parte del problema o que también tienen que recibir ayuda, tienen que ir a terapia y un sinfín de cosas no? Y alguna vez se pusieron a pensar que en el Problema del Diabético la familia también debe llevar una responsabilidad, quizás pregunten ¿Cómo porque?…
simple un diabético siempre esta vulnerable a muchas tentaciones naturales, a veces como Esposos, Hermanos o hijos decimos ¡yo que? Cuando a los 16 años me entere que mi papá tenía diabetes fue algo sin importancia, estaba en la época de la prepa y mi mundo al parecer no tornaba o giraba con el de Él.
Pero lentamente fuimos mezclando nuestros mundos, empece por saber que era una enfermedad que le subía la glucosa en la sangre, y bueno la duda era ¿qué demonios es la glucosa?… Una especie de azúcar… y hasta ahí todo era nuevo y poco interesante para mi…

Empezaba a sacudirse lo bueno que había en mi vida, a cambiar buenos ratos de diversión por idas al Doctor… noches en vela cuidando a mi padre en el Hospital. Poco a poco mi padre se empezaba a convertir en una persona muy diferente, su temperamento ya no era el mismo… de cualquier cosa se enojaba, la comida ya no le sabía a nada, sus heridas no cerraban rápidamente tenia 46 años y empezaba a verse mas viejo.
Asi empezaba un calvario, mal dicho, porque tiempo después empece a entender que el papel de mi familia en torno a esto era fundamental para aminorar la carga emocional que mi padre tenía.
Un día mi Padre ,como pocas veces, decidió hablar y decir que realmente se sentía mal, y lo internamos un 20 de diciembre salio un 8 de enero… Sentí que esto ya era mas fuerte y tenia que hacer algo.

Papá presentaba un cuadro de Celulitis crónica en su hombro derecho y yo ¿what? Aparentemente era un cumulo de grasa pero no cedía ya que su Azucar estaba muy alta… Creo que hasta nos falto darle agua bendita y nada de que se le baja la azúcar… Corría el Rumor de que si le ponían Insulina podría quedar Ciego, Chimuelo, Amputado y uffff sin fin de comentarios fue donde comencé a investigar y encontrando resultados sorprendentes.

“La diabetes mellitus (DM) es un conjunto de trastornos metabólicos,2 que afecta a diferentes órganos y tejidos, dura toda la vida y se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en la sangre: hiperglucemia.3 La causan varios trastornos, siendo el principal la baja producción de la hormona insulina, secretada por las células β de los Islotes de Langerhans del páncreas endocrino, o por su inadecuado uso por parte del cuerpo,4 5 que repercutirá en el metabolismo de los hidratos de carbono, lípidos y proteínas.” (1)
“La insulina es una hormona “Anabólica” por excelencia: permite disponer a las células del aporte necesario de glucosa para los procesos de síntesis con gasto de energía. De esta manera, mediante glucólisis y respiración celular se obtendrá la energía necesaria en forma de ATP. Su función es la de favorecer la incorporación de glucosa de la sangre hacia las células: actúa siendo la insulina liberada por las células beta del páncreas cuando el nivel de glucosa en sangre es alto. El glucagón, al contrario, actúa cuando el nivel de glucosa disminuye y es entonces liberado a la sangre. Por su parte, la Somatostatina, es la hormona encargada de regular la producción y liberación tanto de glucagón como de insulina. La insulina se produce en el Páncreas en los “Islotes de Langerhans”, mediante unas células llamadas Beta. Una manera de detectar si las células beta producen insulina, es haciendo una prueba, para ver si existe péptido C en sangre. El péptido C se libera a la sangre cuando las células Beta procesan la proinsulina, convirtiéndola en insulina. Cuando sólo entre un 10% y un 20% de las células Beta están en buen estado, comienzan a aparecer los síntomas de la diabetes, pasando primero por un estado previo denominado luna de miel, en el que el páncreas aún segrega algo de insulina.
La insulina tiene una importante función reguladora sobre el metabolismo, sobre el que tiene los siguientes efectos:
• Estimula la glucogenogénesis.
• Inhibe la glucogenolisis.
• Disminuye la glucosecreción hepática
• Promueve la glucólisis.
• Favorece la síntesis de triacilgleceroles (triglicéridos). Para ello, estimula la producción de acetil-CoA (por ejemplo, al acelerar la glucólisis), y también estimula la síntesis de ácidos grasos (componentes de los triacilgliceroles) a partir de la acetil-CoA.
• Estimula la síntesis de proteínas. “ (2)
Despues de explicarle a mi padre de una manera muy natural que la insulina era una hormona que su cuerpo o mas bien su páncreas ya no secretaba, era necesario suministrarla por ello no debía sentir ningún miedo ya que eso le ayudaría a disminuir sus malestares y a tener su azúcar en un buen nivel.
Me sentía Realizada porque mi padre confiaba en mi, seguía el trabajo fuerte; enseñarme a darle sus correctas dosis de medicamento y a inyectarle su insulina para que el empezara a llevar una mejor calidad de vida.
Así durante 4 años no hubo problemas, lo único era la “persecución hacia su persona” de no dejar que comiera pastelillos, dulces, refrescos, santo Dios literal la persecución.

Asi, educando a mi mamá para que hiciera una sola comida, a mis hermanos para que dejaran de comer dulces y “divinas tentaciones” en su presencia…
El gusto me duro muy poco tiempo, ya que mi papá todos los días seguía mas irritable que nunca y a escondidas comía lo que no debía…
Todo tornaba mas obscuro, empezaban los problemas que fueron mas difíciles “el asesino silencioso” una hipertensión crónica que al final fue la que acabo con su vida…
Junto Diabetes e Hipertencion resulto su “Retinopatia diabética” asi al pasar de los días su vista del Ojo izquierdo la fue perdiendo gradualmente, aunque pusimos mucho empeño, cirugías, dietas, ejercicio…. Fue en vano, eso lo termino matando… No me imagino dejar de ver la luz de el sol, por el conocí los mejores amaneceres de mi vida, los atardeceres se imaginan como me sentí!
“La retinopatía diabética es causada por daño a los vasos sanguíneos de la retina, la capa de tejido en la parte posterior del interior del ojo. La retina transforma la luz y las imágenes que entran en el ojo en señales nerviosas que son enviadas al cerebro.”
“La retinopatía diabética es la causa principal de ceguera en los estadounidenses en edad productiva. Las personas con diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2 están en riesgo de padecer esta afección.
Existen dos etapas de la retinopatía diabética:
• La no proliferativa se presenta primero.
• La proliferativa es más grave y avanzada.
La posibilidad de desarrollar retinopatía y tener una forma más grave es mayor cuando:
• Usted ha tenido diabetes por mucho tiempo.
• Su diabetes ha estado mal controlada.
Otros problemas que se pueden presentar son:
• Cataratas: opacidad del cristalino del ojo
• Glaucoma: aumento de la presión en el ojo, que puede llevar a ceguera
• Edema macular: visión borrosa debida a que se filtra líquido hacia el área de la retina que suministra la visión aguda central
• Desprendimiento de retina: la cicatrización puede provocar que parte de la retina se salga de la parte posterior del globo ocular
Síntomas
Con mucha frecuencia, la retinopatía diabética no provoca síntomas hasta que el daño a los ojos es grave.
Los síntomas de retinopatía diabética abarcan:
• Visión borrosa y pérdida lenta de la visión con el tiempo
• Moscas volantes
• Sombras o áreas de visión perdidas
• Dificultad para ver en la noche
Muchas personas con retinopatía diabética inicial no presentan síntomas antes de que ocurra un sangrado mayor en el ojo. Ésta es la razón por la cual toda persona con diabetes debe hacerse exámenes regulares de los ojos. “ (3)
En este punto de mi vida, fue cuando mas agobio sentí, porque se empezó a dejar morir y a pesar de nuestros esfuerzos nada era suficiente.
Un dia llegue de trabajar y presencié como se convulsionó por una Hiperglucemia, los partes médicos eran poco alentadores… a consecuencia de esto mi padre, tenia el Cerebro inflamado por tanta azúcar. No había esperanzas de nada solo quedaba encomendárselo a Dios y yo decía porque te lo vas a llevar ahora mi hija yyo lo necesitamos mucho.
Con mucho esfuerzo y por increíble que parezca 9 días después despertó de ese coma inducido daba muchas gracias a Dios porque no se lo había llevado…
Eso fue en 2011, casi 9 años después seguíamos dando gracias x que lo teníamos aquí solo era cuestión de seguirlo alentando a que siguiera adelante por su nieta que era su motor.
Nadie advirtió que habían quedado secuelas graves de ese incidente, Papá ya no era el mismo, su agresividad estaba al 5000% siempre no había día que ya no se enojara…
Una depresión que arrastraba de tiempo atrás no lo dejaba seguir, teníamos que rogarle para que comiera, su presión no la podíamos controlar ya que no comia y no se tomaba su medicamento.
Ufff creo que ya me explayé mucho. Solo quiero decirles que un día,para ser exactos el 7-12-12, recibí la llamada mas triste de mi vida. Mi padre tenia muerte cerebral a consecuencia de hemorragia cerebral (también llamado hemorragia intracerebral, ICH)
Era el fin de una crónica donde puse un plus todos los días, quisiera seguir escribiendo y tal vez los aburriría mas, solo quiero transmitirles a todos aquellos que tienen un diabético en su casa que primero que nada se carguen de Tolerancia y mucha Paciencia porque es un camino difícil, pero nada que no se pueda superar con un poco de amor.
Mi Padre luchó y vivió su vida como quizo, el obstáculo que les puedo decir ahora era que sus ganas de no vivir mas fueron mas fuertes que todo el amor invertido. Lo comprendi nunca fue fácil aceptar que quedara ciego a pesar de todo.
Amig@s sean Fuertes y tenazes hay mucho mas que saber de estas enfermedades. No se cierren tómense tiempo para leer libros, internet porque con una buena educación tendremos los sabores de una mejor calidad de vida.
“Papá donde quiera que estes, Solo quiero que sepas que este amor es infinito y que jamás te Olvidare”
Erika

(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Diabetes_mellitus
(2) http://es.wikipedia.org/wiki/Insulina
(3)http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001212.htm

El comienzo de mi viaje por las enfermedades tiroideas……

Hola Amigos! En ésta ocasión quisiera hablarles de como fue que comenzó mi viajepor el camino de las enfermedades tiroideas.

En el año 2000, mi esposo cayo gravemente enfermo  (en coma) producto de una meningitis bacteriana. Como es de suponerse, no me despegaba de su lado. Solo lo hacia para regresar a asearme y darle una vuelta mis hijos que se encontraban en casa de mis papás. Esto duró espacio de 2 meses con noticias casi siempre trágicas por parte de los médicos. Afortunadamente salió adelante y hoy aun nos encontramos juntos y muy felices a punto de cumplir 25 años de matrimonio.

Durante ese tiempo  muchas personas decían que admiraban “mi fortaleza” para lidiar con todo lo que conlleva tener un enfermo en el hospital tan gravemente enfermo, casi desahuciado. Sólo mi cuerpo sabía lo que le estaba causando.

Todo parecía volver a la normalidad, mi esposo después de mas de 6 meses de incapacidad y rehabilitándose, se reintegraba a su trabajo y yo seguía con mi actividad como ama de casa. Notaba situaciones extrañas, como el que me agitaba a punto de casi no poder respirar  tan solo con los quehaceres normales de una casa, se lo atribuía al aumento de peso que había tenido durante la hospitalización de mi esposo. Me encerraba en mi habitación casi todo el dia para llorar, creí que mi cuerpo me pedía el desahogo que no tuve durante el tiempo de la enfermedad  y rehabilitación de mi esposo.

Al cabo de unos meses, decidí comenzar a trabajar como maestra de Inglés a nivel primaria. Todo parecía ir nuevamente de maravilla. Pero, los problemas comenzaban sin yo siquiera sospechar lo que venia…….

Un dia al estar impartiendo una de mis clases, el gis se me cayó de la mano, la cual temblaba…. Los alumnos se alarmaron pero yo traté de guardar la calma y les dije que todo estaba bien, que solo estaba un poco desvelada…Mentira!!!! Dormía casi todo el día e incluso me costaba mantener los ojos abiertos cuando tocaba clase de “Reading” (lectura) a pesar de los sobrecargados ”cocteles” de suplementos alimenticios de conocida empresa multinivel Mexicana cargados de cafeína y vitaminas….. Sabía que algo no andaba bien, pero aun así lo seguí dejando de lado….”no tenia tiempo” de andar en los médicos….seguramente era algo pasajero y no tenia caso alarmarse.

Un día tan solo al caminar hacia la dirección del colegio, me sentí demasiado agitada. Ya para ese entonces caminaba despacio ya que cualquier esfuerzo “normal” para otros a mi me causaba sofoco y hacia que mi corazón latiera fuertemente. La enfermera del colegio me reviso y me indico que traía 220 de pulso!!!!!!! Me pregunto si había corrido….le conteste que no, que solo había caminado desde mi salón….Me envió al cardiólogo de inmediato!!!

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El cardiólogo me revisó y todo estaba bien…..pero al sufrir el mismo una enfermedad tiroidea me recomendó hacerme los estudios pertinentes…… Ahí salió todo!!!!! Tenia HIPERTIROIDISMO!!!!!! Por eso mis sudoraciones excesivas, mi baja repentina de peso (eso, según yo, era excelente!!) mis temblores, mi exceso de sueño, mis cambios de carácter  mis malas actitudes y enojos, mi poca paciencia, etc…….

El endocrinólogo hizo todo intento de mantenerme controlada, pero mi tiroides simplemente se resistió al tratamiento y en septiembre de 2003 me aplicaron la radiación de yodo 131, quemando mi tiroides en su totalidad y me volví HIPOTIROIDEA…….

Es importante hacer revisión médica ante cualquier cambio importante en nuestro organismo….

Un abrazo lleno de energía positiva!!!!!

Caro Nava Vega

El nuevo compañero de mi vida : HIPOTIROIDISMO

Tener hipotiroidismo me ha traído problemas de todo tipo….ahora que leo acerca de ésta enfermedad la cual, en mi caso personal, fue resultado de una radiación con yodo por tener hipertiroidismo, entiendo muchas cosas acerca de ella. Es una enfermedad crónica e incurable, que afecta totalmente mi organismo, a todas y cada una de mis células… Afecta mi mente: tengo lagunas mentales, falta de memoria, dificultad de lidiar con situaciones estresantes y con sobrecarga de trabajo,  cambios drásticos de carácter y depresiones entre otras cosas. Afecta mi metabolismo: mi sobrepeso, mi falta de energía, la hinchazón  dolor de cabeza, de articulaciones,caída de cabello, encanecimiento y un gran variedad de otros síntomas que no se ven, pero que yo las siento… todas se las debo a esta enfermedad……

Las personas solo ven el exterior y dicen: “que gorda se puso Carolina!!!!”  Cabe señalar que en mi juventud (ahora tengo 49 años) llegué a concursar en el gimnasio al que asistía y saqué un honroso 2o. lugar. Dicen muchos: Es por floja, de seguro esta comiendo puras chucherias, no se ejercita, etc…… Mi peso ahora es mucho mayor de cuando estaba a término de mis embarazos!!!!!

Tener hipotiroidismo no se trata solo de tener tendencia a engordar, eso seria lo de menos.

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Hago todo lo posible y lo que esta en mis manos por llevar la enfermedad de la manera mas tranquila posible. Estoy aprendiendo a vivir con ella y con las críticas de la gente que cree que tener hipotiroidismo se cura solo con tomar la hormona, “cerrar el pico”,ejercitarse y ya…si bien es crucial tomar la hormona de por vida diariamente,no cura del todo….hay que observar las reacciones del cuerpo a ciertos alimentos, hay que escuchar y atender al organismo y comer lo que uno sabe que le hara bien. En lo personal evito el gluten y los lácteos, algo difícil,mas,no imposible. Ademas practico yoga y meditacion, sobre lo cual les platicaré en otra ocasión.

Cuando vean una persona gordita no solo piensen que está así por falta de ejercicio y por “tragón”….. hay muchas excepciones y cuestiones que solo viviendo en carne propia las  lograrían entender….

Un abrazo lleno de energía positiva!!!!!

Caro Nava Vega

Mi encuentro con la reina de mi cuerpo, o cómo el hipotiroidismo llegó a mi vida.

Lucía Meléndez Salazar.

Realmente no sé desde cuando padezco hipotiroidismo. Oficialmente, me lo diagnosticaron hace como 7 años, pero ahora que hago memoria, creo que ha estado conmigo desde antes.

No me recuerdo como una niña “correlona” ni “brincona”. Al contrario, siempre huía de las clases de educación física y todo lo que me implicara hacer esfuerzo físico, a pesar de que en ese entonces, mi peso y estatura no daban indicio de la enfermedad.

Tal vez el problema inició con mis primeras menstruaciones, ya que nunca fueron regulares y tuvieron que pasar varios años, para que el ginecólogo encontrara la causa del problema: un tumor benigno en la hipófisis que, si bien, en un principio no me causaba más problema que el que las menstruaciones fueran irregulares, a la larga fue origen de terribles migrañas que me acompañaron hasta hace todavía algunos años.

Y tal vez se pregunten ¿y qué tiene que ver la hipófisis con esto del hipotiroidismo? Pues sepan todos que la hipófisis, es una pequeña glándula alojada en la parte frontal de nuestra cabeza, en un sitio llamado silla turca, y que a pesar de su tamaño (no pesa más de 600 mg. en una mujer adulta), es la que se encarga de regular la mayor parte de los procesos biológicos del organismo, es pues el centro alrededor del cual gira buena parte del metabolismo.
(http://www.monografias.com/trabajos/glandhipo/glandhipo.shtml)

Así que si esta “glandulita” no funciona como debe, empiezan entonces los problemas.  Ese fue  mi caso. Un día mi tiroides decidió que ya no quería trabajar al cien.

Pero llegar a donde estoy ahora, no fue un camino fácil. Entre la desidia y la juventud que tenía en ese tiempo (¿enferma yo? ¡Caray! ¿Si apenas tengo 20!) pasaron muchos años, en donde no tuve ni el tratamiento, ni el seguimiento adecuado.

Llegó el día que me casé y empecé a acumular kilos de más y también comencé a presentar otra sintomatología que es característica del hipotiroidismo: el cansancio. Pero siempre lo seguí asociando a mi escaso gusto por el ejercicio, a mi gusto por la buena comida y a mi ritmo de vida laboral.

Hasta que, finalmente, hace 7 años llegué -por fin- con la endocrinóloga. Más por la intención  de “bajar de peso” (que ya rayaba en el cansancio),  luego de haber intentado ya muchas dietas, algunas con médicos otras no –la verdad-.

Lo primero que hizo fue hacerme los perfiles tiroideo y hormonal. El resultado fue escalofriante: hormonalmente, yo era una mujer de 50 años, a pesar de que solo tenía 36 en ese tiempo. Me quedé helada.

¿Cómo no pude darme cuenta antes de que algo le sucedía a mi cuerpo? ¿Cómo pude quedarme solo con lo externo, es decir, con el incremento de peso? Para entonces, mi cuerpo ya “gritaba” otros síntomas típicos del hipotiroidismo: cansancio extremo, depresión, piel seca, dolores en articulaciones, entre otros.
(http://www.tiroides.net/manifestaciones_generales_hipotiroidismo.html)

Afortunadamente, no pude caer en mejores manos que en las de mi endocrinóloga. A raíz de que descubrió mi padecimiento y de que me lo empecé a tratar, mejoré sustancialmente, aunque sé que en este padecimiento nada está escrito, pues hay días buenos y otros no tanto.

Si, todavía hay días en que quisiera quedarme en mi cama todo el día, o bien, mi humor es un carrusel, pero ahora se la causa y tanto mi familia como yo, hemos sabido lidiar con esto.

También sé que el hipotiroidismo me hace vulnerable hacia otros padecimientos, de hecho, ya he presentado algunos otros, pero eso se los contaré en otra ocasión.